Simplemente estoy en el ecuador de esta aventuras, que ha coincidido con un viajecillo a Tegucigalpa (la capital de Honduras, por si alguno va pez en Geografía...). Aunque aquí nadie la llama así, prefieren hacerlo con su diminutivo (Tegus) o simplemente Cenicienta, ya que de día es horrible y en cambio de noche muestra todo su esplendor. Pero esto último no he podido comprobarlo, ya que de noche es una ciudad realmente peligrosa en la que es muy fácil ver tiroteos (podéis ver una foto en la que se puede leer el cartel de las taquillas de un restaurante: "locker exclusivo para armas"). Y sinceramente, ya tuve suficiente con los navajazos del verano pasado.
Tras una semana en la Honduras profunda, otra en una minúscula pero paradisíaca isla perdida en el Caribe y un día en Tegus me encuentro descolocado. En 17 días que llevo en este país me he convertido en observador privilegiado de las distintas y distantes realidades. No hay punto de comparación, ni parece existir ningún nexo de unión entre la capital, las comunidades (aldeas perdidas en la espesura), las islas, etc... Ni siquiera Tegucigalpa es homogénea, de echo más bien todo lo contrario, en general es una ciudad paupérrima capaz de llegar a alojar un barrio de chabolas llamado "la isla" adosado al estadio de fútbol (también hice fotos, aunque no se aprecian mucho las fabelas...).
Y es por este motivo que si ya de entrada era consciente de estar depositando una diminuta gota de agua dulce en un mar salado, ahora veo que no se pueden cambiar las cosas, que haría falta mucha más gente, muchísima más ayudando, y a la vez menos gente creando tanta maldad, corrupción e injusticia. Pero no por ello habríamos de desanimarnos ni abandonar, ya que si no hubiese gente como mi amigo Santi trabajando desinteresadamente por un mundo más justo y humano todavía sería mucho peor. Es por este motivo que seguiremos aportando nuestro granito de arena dibujando una sonrisa en la cara.
Y no escribo nada más porque esta vez he comentado al pie las fotos, de manera que hasta pronto! No dejéis de escribirme por favor!